Reseña

Reseña de La larga marcha

LA LARGA MARCHA, UNA OBRA DE STEPHEN KING

Reseña de La larga marcha: cubierta

FICHA DE LA OBRA

Título: La larga marcha (The Long Walk)

Autor: Richard Bachman (Stephen King)

Año de publicación: 1979

Género: ciencia ficción (distopía), terror

Traductor: Hernán Sabaté

Editorial: Plaza & Janés

Año de edición: 1998

Formato: bolsillo (tapa blanda)

Número de páginas: 352

Precio: 9,45 € (precio actual en Amazon)

Otras obras del autor (como Richard Bachman): Blaze, Carretera maldita, El fugitivo, Maleficio, Posesión y Rabia 


¿De qué va?

Cada año, cien chicos estadounidenses compiten en una larga marcha con la intención de ganar el ansiado Premio final. No hay duración ni distancia máxima de la travesía, la marcha continúa hasta que solo uno de ellos queda en pie. Ray Garraty es un chico de 17 años que participa este año en la marcha y nos llevará de la mano a lo largo del trayecto presentándonos al resto de los competidores.

Dictando sentencia:

Primero de todo, y para que no haya linchamientos, quiero aclarar que esta reseña está cargada de spoilers. Hay demasiada información a comentar y la reseña quedaría como una mera sinopsis si no pudiera hacer referencia a ella. Eso sí, no revelaré quién gana la marcha, si es que la gana alguien.

Hace tiempo que leo a Stephen King1)Decir que ya le leía el siglo pasado me suma unos años de los que no me apetece hablar., es uno de mis autores favoritos. En concreto, lo que más me gusta de él es cómo retrata a sus personajes, ya que tanto ellos como sus diálogos los encuentro reales y cercanos (me guste o no el personaje en cuestión). Pese a ello nunca, había reseñado nada de él. Esto es debido a que los libros de este autor que leí en mi juventud formaban parte de una colección2)Una que publicaron en fascículos con unas cubiertas de colores chillones y dorados y que aún se puede encontrar en alguna que otra tienda de segunda mano.que pertenecía a mi hermana y se fueron con ella cuando la vida nos llevó por diferentes caminos3)Ahora vivimos a más de 1 500 kms. de distancia y no sé si todavía guarda esos libros, por lo que tengo excusa..

Últimamente a King lo he seguido más a través de sus adaptaciones televisivas en series como Haven, Hospital Kingdom, La cúpula, La niebla4)Serie bastante olvidable.… y aún tengo pendiente de ver la última versión de It, pero me dan mucha pereza los payasos5)Bueno, y porque sé que la voy a ver sola ya que a mi pareja no le hace ni pizca de gracia el género de terror.. Pero hoy, tal como solicitaron mis guardianes de libros de Barcelona en mi última escapada navideña a mi ciudad natal —y gracias a que me prestaron su ejemplar—, os traigo la reseña de una de las obras menos comentadas de Stephen King6)Porque tiene que competir en atención con best sellers como Apocalipsis, Carrie, El resplandor, It: La larga marcha.

Reseña de La larga marcha: novelas de Richard Bachman
Novelas de Stephen King publicadas con el seudónimo de Richard Bachman

Esta es una de las pocas novelas7)Teniendo en cuenta el número de libros publicados por este autor tan prolífico.que Stephen King ha escrito tras el seudónimo de Richard Bachman, el resto las podéis ver en la imagen de arriba (y en la ficha).  Según cuenta en su propia web, no firmó como King para evitar saturar el mercado, ya que en esa época (1979) su ritmo de publicación era bastante superior al habitual entre el resto de escritores de su género. Por la red también he leído que las novelas que publicó como Bachman tenían un tono más «sexual». En La larga marcha hay muchas referencias sexuales —que a mí, personalmente, me acabaron cansando—, pero es hasta cierto punto comprensible ya que los protagonistas son cien chicos adolescentes con las hormonas bastante activas.

Sobre la valoración de la novela en sí, le he dado 4 estrellas en Goodreads —y en el blog— pese a que tenía a la mayoría de los personajes bastante atragantados (sobre todo al principio). No podía decir de ninguno: «me gustaría que ganara este». Aun así, y habiendo leído este libro hace años, me tuvo bastante enganchada hasta el final. Y eso es algo que pocos autores consiguen conmigo si no he empatizado con los personajes.  De mi primera lectura solo recordaba la última página8)Cosa curiosa en mí, porque tiendo a olvidar aspectos vitales como «quién fue el asesino» en novelas como las de Agatha Christie que leí y devoré hace tiempo y ahora son una bruma en mi memoria.y me interesaba todo el proceso intermedio. También hay que decir que conoces mejor los personajes a medida que pasan las páginas, se muestra lo que llevan en su interior y dejan de alardear de un comportamiento típico de adolescente engreído atiborrado de hormonas.

Esta novela no es para todo tipo de lectores. Es cruda y, aunque desde muy pronto averiguas lo que en realidad implica participar en la marcha, cuesta desprenderse de ese puntillo de esperanza que te susurra que va a acabar bien. La muerte de los marchadores —hasta que pasa a ser tan frecuente que te «habitúas» a ella— se camufla tras la expresión de «dar el pasaporte». Al principio (si no has leído la despampanante sinopsis9)De la que hablaré más tarde.en la cubierta trasera del libro) utilizan esta expresión de tal forma que parece que los marchadores bromean o charlan tranquilamente entre ellos. Se da a entender que «recibir el pasaporte» es lo mismo que «ser eliminado de la competición». Y en cierto modo lo es, pero de una forma mucho más drástica de la que cabría imaginar.

Reseña de La larga marcha: pasaporte
«Le cayeron los tres avisos y, a las nueve y dos minutos, le dieron el pasaporte.»

Es en el momento de producirse la primera muerte (que puedes releer con estupefacción para asegurarte de que realmente cuatro soldados armados con fusiles le han volado la cabeza al primer marchador, que ya había acumulado las tres faltas permitidas) que sorprende la frivolidad con la que se lo habían tomado los chicos hasta entonces. Y tú, como lector, adquieres consciencia de que todos esos personajes —chicos muy jóvenes— sobre los que estás leyendo van a ir muriendo de uno en uno a lo largo de esas páginas. Puedes parar de leer y dejar la novela a un lado (como imagino que haría en su momento más de una persona) o continuar con la lectura y convertirte en un espectador más.

Se revela así la naturaleza real de la marcha, que hasta ese momento parecía una competición más entre chicos que no alcanzan la veintena de edad. Recuerdas el principio del libro, donde tenemos a Ray Garraty que llega en coche al punto de salida acompañado de su madre, y entiendes por qué esta insistía afligida en que su hijo se retirara de la competición (aunque ya no fuera posible).

La sinopsis de la cubierta trasera10)Y esos pies de la delantera que no parecen que estén descansando.me ha molestado porque creo que revela demasiado. En la novela tienes un buen puñado de páginas en las que el autor te ambienta el primer encuentro entre los participantes como si fueran el de una carrera típica11)Porque, por su puesto, que te den el pasaporte significa que te han descalificado. Y ya te puedes ir a casa a que te consuelen familiares y amigos o te eche la bronca el entrenador.. En la sinopsis no te dan la opción de descubrirlo por ti mismo gracias a frases como: «…cien adolescentes elegidos a sorteo12)Frase engañosa, como ya comento más adelante.y decididos a pasar sobre los cadáveres de sus compañeros para llegar a la meta.» y «Sólo uno será el triunfador. Los 99 restantes morirán.»… ¿Era necesario decir esto? Puedes insinuar que les sucede algo a los marchadores, pero no veo justificable —en mi opinión— adelantar acontecimientos para apelar a la morbosidad del lector y conseguir otra venta.

Reseña de La larga marcha: cubierta trasera
Juzgad vosotros mismos (si hasta lo remarcan en mayúsculas)

Hay muchos personajes en esta novela, teniendo en cuenta que los marchadores son 100 y van hablando sobre sus familias, el Comandante, los soldados o los espectadores. El narrador sigue los pasos de Garraty y es a través de él que se nos presenta a los demás. Empieza con Peter McVries, con quien el protagonista traba amistad y al que le siguen unos cuantos marchadores con los que forma un grupo para darse apoyo e información a lo largo de la carrera (al menos hasta cerca del tramo final). Y no nos olvidemos de algún que otro antagonista.

A lo largo de la marcha los chicos se ayudan entre sí en varias ocasiones, aunque también aparecen rencillas y animosidades entre algunos de ellos, cuyos caracteres chocan abiertamente. Mientras Garraty se cruza con uno u otro marchador, se nos va desvelando la historia de estos personajes y qué los ha llevado allí. Te van dando poco a poco información de cómo eran sus vidas fuera de la carrera, del tipo de sociedad militar en la que viven (y en la que el misterioso Comandante que organiza la competición tiene un papel relevante), de cómo funciona la marcha (con un sistema de tres avisos si reduces la velocidad por debajo del mínimo permitido o te sales de la carretera, de suministros una vez al día, etc…), de lo que piensan de los espectadores con los que se van encontrando o de otros marchadores, etc.

Hay un aspecto que encuentro crucial —y que no se desvela hasta bien avanzada la historia, sobre el cuarto final del libro— para entender a los marchadores y es que están allí voluntariamente: ellos se han apuntado a la marcha. Y es algo que confunde ya que la sinopsis del libro13)He comparado el texto de mi edición con el que aparece en Amazon y es el mismo.te dice que han sido elegidos a sorteo, pero no te comenta que ellos se han apuntado a ese sorteo y todos y cada uno de ellos saben que solo ganará uno, que el resto muere. Si les hubiera tocado participar en la marcha “al azar” la situación sería similar a Los juegos del hambre: ni los participantes se lo tomarían con tanta parsimonia (al principio) ni el público «disfrutaría abiertamente del espectáculo» (o eso quiero creer).

Reseña de La larga marcha: la soledad
Muchos chicos se refugian en su interior cuando necesitan escapar de la fatídica realidad

Entrar en la larga marcha tampoco es fácil: los aspirantes, siempre chicos jóvenes mayores de 12 años, han de superar previamente una serie de pruebas físicas y mentales. Solo uno de cada cincuenta aprueba y de entre ellos (que siguen siendo miles) se realiza el sorteo en el que se selecciona de forma aleatoria a 200 candidatos (100 marchadores y 100 reservas, sin que sepa el candidato hasta el último día de plazo a qué grupo pertenece). Hay varias fechas en las que se les permite retirarse de la competición, por lo que todos los chicos que conoces en la carrera las han rechazado y han optado (voluntariamente o bajo la presión social y familiar) por seguir adelante.

Entiendes en ese momento por qué en más de una ocasión se comenta que los marchadores están ahí porque en el fondo quieren morir. Pregúntate cómo son sus vidas y en qué clase de sociedad viven para que el hecho de participar en una marcha en la que sufrirán y seguramente morirán de un balazo en la cabeza (con una probabilidad ínfima de sobrevivir y menos aún de quedar en condiciones de disfrutar el premio final) se convierta en una aspiración para chicos tan jóvenes… y ver cómo los chicos caen agotados y son asesinados fríamente en la carretera se convierta en un espectáculo y fuente de apuestas para miles de espectadores.

Sobre el tema de los asesinatos, siempre a mano de soldados que controlan y cronometran a los marchadores, les señalan los avisos y les persiguen sin descanso en un vehículo oruga, también hay que hacer mención. Son fríos y metódicos: les vuelan la cabeza de una bala —o las que hagan falta—, colocan el cadáver en una bolsa y lo retiran de la carretera para que no «moleste» a los marchadores que siguen en pie. Los soldados no hablan con los chicos más que para avisarles cuando se llevan una penalización e ignoran impasibles sus provocaciones. Parecen robots y no seres humanos, y te preguntas qué clase de drogas se han metido y cuán destrozados están por dentro para actuar de esa manera: no muestran sentimientos ni el menor atisbo de piedad, son máquinas de matar que siguen al pie de la letra las normas de la competición.

Los gestos humanos los vemos en las palabras y acciones de los chicos, en cómo aparecen las amistades y los rencores (típicos de patio de instituto) y en cómo —democráticamente, algo curioso teniendo en cuenta la sociedad estricta militar en la que viven— toman decisiones importantes como el usar parte del Premio para ayudar a la mujer embarazada de uno de los marchadores (sin importar quién sea el ganador) o, ya en el tramo final, el prohibir ayudarse entre ellos.

Reseña de La larga marcha: trozos de sandía
Cuando algo tan sencillo proporciona tanta felicidad

Para acabar y antes de pasar a las secciones habituales, aviso de que el libro está salpicado de frases machistas, homófobas y racistas. No sé si así se expresaban los adolescentes estadounidenses en las décadas de los setenta y ochenta (hablo de cuando Stephen King escribió el libro) o es totalmente intencional por parte del autor para retratar la «juventud»14)O falta de…y prejuicios de los marchadores, pero si dije antes que me costó que me gustara algún personaje era por un buen motivo.

Como punto final, en este libro15)Al contrario que en muchas obras de Stephen King.comento que no hay mujeres protagonistas, ya que en la competición solo participan hombres —jóvenes—16)Yo quiero pensar que en realidad las mujeres sí que pueden participar en la marcha, pero son las que se molestan en leer la letra pequeña del contrato y, cuando ven de qué va el tema, pasan de ello., y las pocas que aparecen en el libro dan una imagen bastante lamentable. Hay que tener en cuenta que siempre son descritas desde el punto de vista de chicos adolescentes (a quienes les avergüenza que su madre se preocupe por ellos en público), que buscan entre los espectadores a chicas guapas y con ropa escasa a las que saludar, besar o tocar, etc.

Dejo algunos puntos sin comentar (cómo se enfrentan los chicos a la muerte cuando la ven inevitable17)Ya sea «apagándose», intentando escapar, cojeando hasta que el cuerpo no da más, en silencio, gritando…, quién gana la marcha, la figura del Comandante, nombres e historia de los chicos del grupo de Garraty o del antagonista que se le mete entre ceja y ceja, etc.), pero no quiero destripar toda la novela y la reseña ha salido bastante larga. En vuestras manos queda si le dais una oportunidad al libro, si no lo habéis hecho ya. A vuestra disposición tenéis más abajo la opción de dejar algún comentario por si queréis dar vuestra opinión de la novela o hablar de algún punto en concreto.

Reseña de La larga marcha: espectadores
«La noticia de que un Marchador había recibido el pasaporte se difundió entre los espectadores y, por alguna razón, éstos empezaron a animar con más fuerza.»

Personaje favorito: debe ser la vez que más me ha costado decidirme, y no porque sea incapaz de elegir entre una multitud de personajes que me hayan gustado… más bien al contrario. Estaría entre Peter McVries —la primera amistad que hace Garraty justo antes de la competición y con quien más coincide a lo largo de la marcha— y Scramm —el chico casado cuya mujer embarazada recibirá la ayuda del ganador—: la serenidad con la que afronta su final (junto a otro de los marchadores) es remarcable.

Personaje no-tan-favorito: este sí que lo tengo claro. No es un personaje en concreto, es todo el público que sigue la competición, la apoya y espera con ansia cada año a que llegue el 1 de mayo para poder disfrutar de la carnicería del espectáculo.

Localización a mencionar: la marcha empieza cerca de un mojón que señala la frontera entre Estados Unidos (Maine) y Canadá, y acaba donde quede en pie el último de los marchadores, en dirección a la costa este. Pasan por varios pueblos y ciudades pero ninguno me ha calado especialmente. Mencionaría —aunque en sí mismo no es una localización— la camioneta de Dom L’Antio, el vendedor ambulante de tajadas de sandía que consigue repartir unas cuantas entre los marchadores18)Y que estos reparten entre sus compañeros para que todos reciban al menos una pequeña porción..

Primera frase:

Un viejo Ford azul se detuvo esa mañana en el aparcamiento vigilado, con el aspecto de un perrillo cansado tras una larga carrera.

Última frase (Spoiler):

Leer
Y cuando la mano le tocó de nuevo el hombro, encontró aún energías para echar a correr.

Frase aleatoria:

La carretera fue nivelándose, continuó plana durante un trecho y luego inició la correspondiente bajada.

Imágenes en acción: la novela no ha sido adaptada todavía a la pequeña o gran pantalla, pero el director y productor de cine Frank Darabont —quien también trabaja en The Walking Dead— cuenta con los derechos desde hace años. Mucha prisa no parece tener, pero quizá es mejor que deje pasar el estreno de la segunda parte de It

A quién lo recomiendo: a los amantes de las historias de supervivencia que sientan curiosidad por los límites de la moral humana y por las sociedades distópicas (y que lleven bien la muerte de personajes en un libro).

A quién no: a quien le disguste las series del estilo The Walking Dead. No es una novela «agradable» que te vaya a dejar con un buen sabor de boca. Tienes que saber lo que tienes entre manos cuando coges este libro.

En un vistazo:

Reseña de la La larga marcha: corredor

Puntuación:

 

Anotaciones   [ + ]

2 pensamientos sobre “Reseña de La larga marcha

  1. Anabel Cubaró Hernández dice:

    a mi me encantó el libro! pero no coincidia para nada con Roberto en personajes favoritos! Veo que contigo tampoco. Al personaje principal yo acabé cogiendole mucha mania. Tengo que decirte que mi personaje favorito es Stebbins, aquel al cual todo el mundo le acaba cogiendo mania.
    Yo personalmente no aconsejo el libro a aquellos que esperen un final inesperado, es un libro que sabes 100% como acabará, lo único que te mantiene en vilo es el proceso.

    Un saludo!

    1. En Mi Biblioteca dice:

      ¡Hola, Anabel! No le guardo una simpatía especial a Garraty y a sus opiniones cargadas de… “adolescencia”, pero tampoco le deseo lo que pasa en el libro. Stebbins me gustó más que muchos de los otros chicos (así como Harkness, el que quería escribir un libro) y me dio pena su historia y la ojeriza que le pilla el protagonista desde el principio «porque sí».

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